La industria energética vive un momento de transformación acelerada. El almacenamiento eléctrico se ha convertido en uno de los grandes retos para el despliegue de la movilidad eléctrica y la integración masiva de energías renovables en la red. En este contexto, un avance reciente en China ha situado a la batería de hidrógeno en el radar de las tecnologías alternativas al litio, hasta ahora dominantes en el sector.
Un equipo del Instituto de Física Química de Dalian, perteneciente a la Academia China de Ciencias, ha desarrollado el primer prototipo funcional de batería de hidrógeno de estado sólido, basado en iones hidruro (H⁻) como portadores de carga. El trabajo, publicado en Nature, resuelve uno de los principales cuellos de botella históricos de esta tecnología: la ausencia de un electrolito sólido estable y conductor a temperatura ambiente.
El equipo liderado por Ping Chen diseñó un nuevo electrolito con estructura “core–shell”, capaz de conducir iones hidruro con estabilidad química. Este avance permite, por primera vez, una batería recargable de hidrógeno con funcionamiento real fuera del laboratorio teórico. A diferencia de las baterías de litio, el uso de hidrógeno como portador de carga podría reducir el riesgo de formación de dendritas metálicas, uno de los factores asociados a problemas de seguridad y degradación prematura.
En las primeras pruebas, el prototipo alcanzó una capacidad específica elevada en descarga y una tensión operativa cercana a los 2 voltios, llegando incluso a alimentar una pequeña lámpara LED. Aunque los resultados son aún preliminares y la durabilidad debe validarse en cientos o miles de ciclos, el hito demuestra que la batería de hidrógeno ha pasado de concepto teórico a demostración experimental viable.
Desde la perspectiva de la movilidad sostenible y el almacenamiento estacionario de renovables, este avance abre una vía interesante para diversificar las químicas de batería y reducir la dependencia de materias primas críticas asociadas al litio. No obstante, quedan retos clave por resolver: escalabilidad industrial, costes de producción, estabilidad a largo plazo y su integración en sistemas reales de mayor voltaje.
Para el ecosistema de la movilidad eléctrica, estas investigaciones refuerzan la idea de que el futuro del almacenamiento energético será multitecnológico. Aunque la batería de hidrógeno no está aún lista para el mercado, su evolución podría convertirse en una pieza relevante del mix tecnológico en los próximos años, complementando a las soluciones actuales basadas en litio y otras químicas emergentes.
Fuente | okdiario.com
