Hace años que en los círculos del motor se habla de la llegada de los coches chinos, vehículos de los cuales en aquel entonces se decía que tenían una calidad aceptable a precios muy bajos. Sin embargo, la realidad era muy diferente, ya que a principios de este siglo, los coches chinos eran simplemente de mala calidad.
Vehículos que no cumplían con los estándares de emisiones ni con las pruebas de seguridad, lo que hacía impensable su entrada en el mercado europeo.
Calidad y cantidad
Fue a mediados de la década pasada cuando las marcas chinas comenzaron a ponerse serias (literalmente). Conscientes de que tomaría tiempo ponerse a la altura de las marcas europeas en lo que respecta a coches de combustión, decidieron centrarse en los vehículos eléctricos, una tecnología en la que la única competencia provenía de Corea del Sur.
Lo que no pudieron imaginar en China es que el escándalo del Dieselgate y la pandemia de Covid harían que Occidente adoptara el coche eléctrico con tal determinación, trazando un plan que abría de par en par las puertas a las marcas chinas.
Adopción del coche eléctrico
Por si esto fuera poco, la escasez de vehículos y la crisis de los microchips hizo que las marcas europeas aumentaran sus precios, dejando un vacío en el mercado de bajo costo que solo era ocupado por Dacia y las marcas chinas.
MG fue la primera en presentar su entrada en España como un proyecto serio. Durante la pandemia de Covid, la marca realizó una presentación de su gama de manera virtual, en pleno confinamiento.
Nadie creía lo que estábamos viendo a través de las cámaras, pero no podíamos tocar. La realidad era que estábamos presenciando un hito histórico en la industria del automóvil nacional.
El ascenso de MG
En los años siguientes a 2020, el fabricante chino MG vendió más de 30.000 unidades, posicionándose entre las 10 marcas más vendidas en España. Su modelo ZS se convirtió en la gran estrella con más de 20.000 matriculaciones anuales, consolidándose como el quinto modelo más vendido del país.
MG representa actualmente el 65 % de las ventas de coches chinos en España, seguida por Omoda con el 16 % y BYD con el 11 %, aunque en este caso se trata de una gama casi exclusivamente eléctrica, lo que hace que el reto sea aún mayor. Estas son, en la actualidad, las tres principales marcas chinas operando en el país, junto con Ebro, que comenzó sus operaciones comerciales en enero, aunque aún es pronto para hacer un balance definitivo.
Fuera de estas, existen más de una decena de fabricantes, entre los que destacan MG, BYD, Omoda, Link&co, Jaecoo, DR, DSFK, EVO, SWM, Yudo, Dongfeng, Seres, Voyah, Skywell, Shidou, Sportequipe o Ebro, y probablemente se nos olvide alguna…
Su expansión ha sido absolutamente impresionante, como se observa en el gráfico adjunto, pasando de un 0 % de cuota en 2020 a finalizar el año pasado con un 5 %, y con proyecciones que apuntan incluso a un 10 % este año y un 20 % el próximo. Aunque tal vez sean previsiones demasiado optimistas, no cabe duda de que el crecimiento en gamas y modelos, con los nuevos Ebro o Leapmotor, propiedad de Stellantis, lo hace menos improbable.
Fuente | eldebate.com