Las empresas que hayan adquirido vehículos 100 % eléctricos para sus flotas desde el inicio de 2026 no podrán acogerse a las futuras ayudas públicas. El Gobierno ha decidido que los incentivos del nuevo Plan Auto+ no tendrán carácter retroactivo para el ámbito empresarial, una medida que deja sin apoyo a todas las compras realizadas entre el 1 de enero y la publicación de las bases en el Boletín Oficial del Estado (BOE).
La decisión reproduce el esquema aplicado con el anterior Plan MOVES III y supone, de facto, que las compañías asuman en solitario el coste de la electrificación de sus flotas durante meses. Fuentes próximas a la negociación confirman que, aunque el Ejecutivo sí contempla la retroactividad para los particulares con el objetivo de evitar agravios comparativos, esta opción no se extenderá a las empresas.
Un vacío de ayudas que puede alargarse hasta primavera
El Gobierno anunció en diciembre su intención de activar un nuevo sistema de incentivos a la compra de coches eléctricos, pero a finales de enero el Plan Auto+ sigue sin publicarse. La falta de consenso interno podría retrasar la aprobación de las bases hasta el segundo trimestre del año.
En este contexto, las corporaciones que hayan renovado o ampliado sus flotas eléctricas en el primer trimestre de 2026 quedarán fuera de cualquier compensación económica. Una situación que ya se produjo en 2025 con el Plan MOVES III, cuando las ayudas se activaron meses después del inicio del ejercicio y sin retroactividad para las empresas.
Menos presupuesto y ayudas a la baja
A la incertidumbre sobre la retroactividad se suma el recorte previsto en la cuantía de los incentivos. Mientras que el MOVES III ofrecía hasta 7.000 euros por vehículo con achatarramiento, el nuevo plan parte de un presupuesto sensiblemente inferior.
El Ministerio de Industria maneja varios escenarios, con una ayuda media en torno a los 2.000 euros por coche como opción más probable. El objetivo sería estirar los fondos hasta septiembre, aunque también se barajan alternativas que van desde incentivos de 4.000 euros —con riesgo de agotarse en pocos meses— hasta ayudas de solo 1.000 euros para cubrir todo el año.
Impacto directo en el mercado
La falta de visibilidad sobre las ayudas está teniendo ya efectos en el mercado. Las matriculaciones de vehículos eléctricos arrancaron 2026 con una caída superior al 10 %, reflejo de la cautela tanto de particulares como de empresas ante un escenario sin reglas claras.
Para el tejido empresarial, la ausencia de retroactividad supone un freno adicional a la electrificación de flotas, justo cuando la transición energética exige planificación, estabilidad normativa y señales claras. Sin incentivos definidos ni calendario concreto, muchas compañías optan por retrasar decisiones de inversión, con el consiguiente impacto en ventas, renovación del parque móvil y objetivos de descarbonización.
Fuente | okdiario.com
