El diésel perderá su histórica ventaja fiscal frente a la gasolina. En pocas semanas, llenar el tanque será más costoso para millones de conductores en España. La inminente subida del impuesto especial sobre hidrocarburos al gasóleo llega justo a tiempo para afectar a uno de los períodos de mayor tráfico del año: la operación salida de Semana Santa.
El conocido como «impuestazo al diésel» ya se ha discutido en la política anteriormente, pero ahora parece que se aprobará sin más retrasos. El Gobierno dispone de menos de tres semanas para formalizar la medida, un plazo otorgado por Bruselas a cambio de desbloquear el próximo tramo de los fondos europeos Next Generation, que aportarán a España 23.900 millones de euros en préstamos y ayudas directas.
¿Qué impactará en el bolsillo de los conductores? En términos prácticos, la equiparación fiscal entre el diésel y la gasolina conllevará un aumento de 11 céntimos por litro en el precio del gasóleo. Esto implicará que llenar un depósito medio de 45 litros costará aproximadamente cinco euros más que ahora. Este incremento afectará directamente a los usuarios cotidianos, pero también podría tener repercusiones en la cadena logística: camiones, furgonetas y vehículos industriales que dependen del gasóleo verán aumentados sus costes operativos, lo cual podría reflejarse en el precio de productos y servicios.
La raíz de este aumento radica en el incremento del impuesto especial sobre hidrocarburos aplicado al diésel. Hasta ahora, este impuesto estaba fijado en 307 euros por cada 1.000 litros. Con la nueva medida, se elevará a 400,69 euros, equiparando el gravamen que la gasolina ha tenido desde hace tiempo. Esto pone fin a una diferencia fiscal que durante años favoreció al gasóleo, tradicionalmente más barato en las estaciones de servicio.
Y no es un tema trivial. En España, más del 52% de los vehículos utilizan diésel. Es decir, uno de cada dos coches que circulan en nuestras carreteras se verá afectado por este incremento impositivo.
Bruselas aumenta la presión y España acelera los tiempos La Comisión Europea lleva tiempo exigiendo esta equiparación fiscal como parte de sus políticas medioambientales y de reducción de emisiones. España, hasta ahora, había pospuesto la decisión. Sin embargo, la presión de Bruselas se ha intensificado: la aprobación de esta subida es una condición indispensable para liberar la siguiente fase de los fondos europeos.
El 17 de marzo, la Comisión otorgó una prórroga de tres semanas al Gobierno español para implementar el cambio. El plazo original expiraba el 21 de marzo, pero ahora el Ejecutivo tiene tiempo hasta justo antes de Semana Santa, un periodo en el que millones de conductores estarán en las carreteras.
El objetivo del Gobierno es aprobar la subida mediante un Real Decreto-Ley, lo que permitiría su entrada en vigor de inmediato. No obstante, el decreto debería pasar luego por el Congreso para su convalidación, algo que no está garantizado. Algunos grupos parlamentarios ya han adelantado su voto en contra, lo que podría poner en peligro la medida si no se logran acuerdos de última hora.
Una decisión que Bruselas ha exigido y España ha evitado El incremento del impuesto al diésel es una de esas medidas que España ha ido aplazando durante años, a pesar de las constantes advertencias de la Unión Europea. La fiscalidad más baja del gasóleo se ha mantenido por motivos económicos y políticos, a pesar de su impacto en la calidad del aire y la salud pública, especialmente en las grandes ciudades.
Ahora, el Gobierno estima que esta subida permitirá ingresar aproximadamente el 0,3% adicional del PIB. Un ingreso extra para equilibrar las cuentas públicas y cumplir con los objetivos de reducción de déficit exigidos desde Bruselas.
¿Y los conductores? Un gasto más Para aquellos que dependen del coche a diario, especialmente en el mundo rural o en sectores como el transporte profesional, este incremento llega en un momento complicado. El precio del gasóleo ya había aumentado en los últimos meses debido al encarecimiento del crudo y la inestabilidad internacional. Ahora, con el aumento fiscal, repostar será aún más costoso.
Aunque algunos consideran esta medida como un incentivo para acelerar la transición hacia la movilidad eléctrica, lo cierto es que el Plan Moves, que subvenciona la compra de coches eléctricos, está paralizado desde enero. Fuentes del Ejecutivo indican que el Gobierno podría aprovechar la negociación de este decreto para reactivar el plan y facilitar la transición hacia el coche eléctrico.
¿Cuándo se aplicará? El plazo máximo para aprobar la subida es de tres semanas, aunque desde el Gobierno insisten en que intentarán adelantarla para evitar contratiempos. Todo indica que el “impuestazo” al diésel entrará en vigor justo antes de Semana Santa, lo que encarecerá los desplazamientos de millones de familias.
En este período, será necesario estar atentos a los movimientos parlamentarios. El Gobierno necesita apoyos para convertir el decreto en ley. Lo que parece seguro es que, esta vez, el diésel perderá su ventaja fiscal y repostarlo será más caro.
Fuente | euribor.com.es