El vehículo eléctrico gana peso como alternativa económica ante la volatilidad del petróleo

El encarecimiento del petróleo en el contexto internacional vuelve a poner el foco en los costes de movilidad y en el papel del vehículo eléctrico como alternativa más estable para particulares y flotas. Un análisis de Transport & Environment advierte de que una nueva escalada del crudo impactará de forma mucho más intensa en los conductores de vehículos de combustión que en quienes ya han optado por la electrificación.

Según el informe, si el barril de petróleo supera los 100 dólares, recorrer 100 kilómetros con un coche de gasolina podría alcanzar los 14,20 euros, frente a los 6,50 euros de un vehículo eléctrico. La diferencia no solo se mantiene, sino que se amplía en escenarios de crisis energética, consolidando al coche eléctrico como una opción más predecible en costes.

Impacto directo en empresas y flotas

El estudio subraya especialmente el efecto en las flotas corporativas, donde la diferencia de costes se traduce en un sobrecoste mensual de unos 89 euros por vehículo de gasolina, frente a apenas 16 euros adicionales en eléctricos. Este factor refuerza el interés de muchas empresas por avanzar en la electrificación de sus vehículos como medida de control de gastos.

Menor dependencia energética

Más allá del ahorro directo, el informe destaca el impacto macroeconómico. Los cerca de 8 millones de vehículos eléctricos que ya circulan en Europa han permitido evitar la importación de millones de barriles de petróleo, con un ahorro estimado de 2.900 millones de euros.

En un contexto donde la Unión Europea mantiene un elevado nivel de dependencia energética exterior, la electrificación del transporte se posiciona como una herramienta clave para reducir la exposición a crisis internacionales y a la volatilidad del mercado del crudo.

Debate regulatorio en Europa

Estas conclusiones llegan en pleno debate sobre la política de emisiones en la UE. Desde Transport & Environmentadvierten de que una posible relajación de los objetivos de reducción de CO₂ podría ralentizar la transición hacia el vehículo eléctrico y prolongar la dependencia del petróleo durante la próxima década.

La organización también pone el acento en el papel de las flotas empresariales como motor del cambio, ya que su electrificación acelera la llegada de vehículos eléctricos al mercado de segunda mano, facilitando el acceso a esta tecnología a un mayor número de usuarios.

Una tendencia al alza

Con previsiones de aumento tanto en el precio de los combustibles como de la electricidad, aunque en menor medida, el diferencial de costes seguirá favoreciendo al vehículo eléctrico. En este escenario, el sector de la automoción continúa avanzando hacia un modelo en el que la eficiencia energética y la estabilidad de costes serán factores determinantes para usuarios y empresas.

Fuente | eleconomista.es

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