Un gravamen al diésel a cambio de 25.000 millones de euros. Esa es la propuesta más reciente de la Comisión Europea. España se encuentra bajo la presión de un organismo que ha dejado claras sus exigencias y que, ante la falta de avances, ha decidido imponer un ultimátum: tiene tres semanas para aprobar la subida del impuesto al diésel.
25.000 millones de euros. Esa es la cantidad que el Gobierno de España solicitó a la Unión Europea en su quinto desembolso del Plan de Recuperación de los fondos Next Generation. La petición incluye 9.100 millones de euros brutos (8.000 millones netos) en subvenciones y otros 16.000 millones de euros brutos (15.900 millones netos) en forma de préstamos.
Si se aprueba esta entrega, España habrá recibido un total de 56.000 millones de euros de la UE. De esa cifra, los 16.000 millones en préstamos supondrían el 20% del total de las ayudas obtenidas, un mecanismo que ha estado disponible solo recientemente.
En juego. La Comisión Europea ha comunicado a España que dispone de tres semanas para cumplir con su compromiso. En otras palabras, hasta el 11 de abril para aprobar el incremento del impuesto al diésel. Según informa El Periódico, esta fecha representa un límite clave para que Bruselas proceda con la entrega de los fondos solicitados. De no cumplir con la exigencia, el desembolso podría no materializarse o realizarse de manera parcial, aunque se desconoce cuánta financiación podría perderse en el proceso.
Cuenta regresiva. El desafío para el Gobierno no es nuevo. Cuando se presentó la solicitud para el quinto tramo de los fondos europeos, la cantidad requerida superó las previsiones iniciales, respaldándose en el cumplimiento de varios hitos. En ese momento, la Comisión Europea aprobó los ajustes, pero estableció una condición adicional: aumentar el impuesto al diésel.
Esa medida debía implementarse en un plazo de dos meses. A finales de 2024, ya se había adelantado que el Ejecutivo había pactado el incremento del precio del combustible, según recogieron medios como El País y El Mundo. Este ajuste estaba vinculado a la esperada reforma fiscal y se preveía su aplicación en abril.
Sin embargo, el incremento aún no se ha materializado y, según El Periódico, el Gobierno habría solicitado una prórroga el pasado 3 de marzo. Dicha extensión fue concedida, por lo que ahora dispone de tres semanas para aprobar un impuesto al diésel que sigue estancado.
Sin cambios. Desde que se presentó la solicitud de los 25.000 millones de euros en ayudas, las posiciones de los partidos políticos han permanecido intactas. Podemos ha manifestado su apoyo a la medida, pero condicionado a la implantación de un nuevo impuesto sobre los beneficios de las energéticas.
Por su parte, Junts y el PNV han rechazado esta posibilidad, lo que ha llevado a Hacienda a postergar la propuesta ante la falta de apoyos suficientes. Su respaldo es clave para sacar adelante la medida.
Una historia que se repite. El impuesto al diésel se ha anunciado en múltiples ocasiones, pero siempre ha terminado aplazándose. Ahora queda por ver si las presiones de la Comisión Europea, y la posibilidad de que se niegue la ayuda o solo se entregue parcialmente, lograrán desbloquear la situación.
Un intento previo. En 2021 ya se planteó aumentar el precio del diésel dentro de los Presupuestos Generales del Estado. La propuesta establecía una subida de 3,8 céntimos por litro en el Impuesto sobre Hidrocarburos, con la expectativa de que Hacienda recaudara 500 millones de euros adicionales en dos años.
Desde entonces, la posibilidad de encarecer el diésel ha estado sobre la mesa. Sin embargo, esta opción perdió fuerza cuando el Gobierno decidió reducir los precios de los carburantes para hacer frente al aumento del coste de vida provocado por la crisis derivada de la pandemia y la Guerra de Ucrania. Una medida que, pese a todo, terminó favoreciendo a los sectores con mayores recursos y no evitó que el diésel llegara a superar el precio de la gasolina.
¿Cuál es el coste actual? Actualmente, el Impuesto sobre Hidrocarburos favorece al diésel en comparación con la gasolina. Estas son las tasas aplicadas a cada tipo de combustible:
- Gasolina sin plomo 98: 431,92 euros por cada 1.000 litros (0,432 euros/litro).
- Gasolina sin plomo 95: 400,69 euros por cada 1.000 litros (0,401 euros/litro).
- Diésel: 307 euros por cada 1.000 litros (0,307 euros/litro).
A esto se suma un tramo autonómico fijo de 0,720 euros/litro, sin importar el tipo de combustible. En consecuencia, la carga fiscal total queda de la siguiente manera:
- Gasolina sin plomo 98: 0,504 euros/litro.
- Gasolina sin plomo 95: 0,473 euros/litro.
- Diésel: 0,379 euros/litro.
¿Cuál sería el coste? Aún está por definirse, pero la intención de la Unión Europea parece ser equiparar la fiscalidad del diésel con la de la gasolina. Esto implicaría un incremento de casi ocho céntimos por litro en el Impuesto sobre Hidrocarburos para el diésel.
A este aumento se sumaría el impacto del IVA, lo que elevaría el encarecimiento total a unos 11 céntimos por litro. En términos prácticos, llenar un depósito de 50 litros supondría un gasto adicional de 5,5 euros.
Todo esto, por supuesto, dependerá de si la reforma se aprueba dentro del plazo establecido. El Gobierno tiene hasta el 11 de abril para tomar una decisión.
Fuente | xataka.com