Barcelona ha decidido acelerar el adiós a uno de los vehículos más ruidosos y contaminantes de su parque móvil: el ciclomotor de 49 cc con motor de combustión. Para lograrlo, el Ayuntamiento ha aprobado un nuevo programa de ayudas que premiará con 600 euros a los propietarios que sustituyan su viejo ciclomotor de gasolina por uno eléctrico.
No es una medida menor en una ciudad que vive sobre dos ruedas. Barcelona lidera el ranking nacional de motos, con más de medio millón de unidades registradas, muy por delante de Madrid. Dentro de ese universo, los ciclomotores juegan un papel destacado: hay 32.000 censados, de los cuales 24.000 siguen siendo de combustión.
Un vehículo popular, pero cada vez más cuestionado
El ciclomotor ha sido históricamente la puerta de entrada al mundo de la moto. Puede conducirse desde los 15 años, basta con el carné AM —que se obtiene con una prueba de destreza en circuito cerrado—, no permite llevar pasajero hasta los 18 años y está limitado a 50 cc y 45 km/h. Precisamente por estas restricciones, y por su bajo precio, se convirtió durante décadas en la opción más económica para moverse por la ciudad.
Sin embargo, su tecnología se ha quedado atrás. Son más ruidosos, más contaminantes y menos eficientes que las alternativas eléctricas que ya existen en el mercado. Y ahí es donde entra en juego el nuevo plan municipal.
Un programa de 15 millones hasta 2030
La Comisión de Gobierno ha aprobado las bases de un programa de ayudas con un presupuesto inicial de 15 millones de euros, que se extenderá hasta 2030. La subvención será un importe único de 600 euros por vehículo, una cantidad que, según el Ministerio de Transportes y Movilidad, equivale a entre el 16 % y el 40 % del precio actual de un ciclomotor eléctrico equivalente.
El requisito clave para acceder a la ayuda será el achatarramiento de un ciclomotor de combustión. Para simplificar el proceso, el Ayuntamiento ha habilitado los depósitos de Barcelona de Serveis Municipals, donde el desguace se realizará de forma gratuita y el propietario recibirá en el acto el certificado necesario para solicitar la subvención.
La gran pregunta: ¿dónde se carga?
Uno de los principales frenos al vehículo eléctrico en las grandes ciudades sigue siendo la recarga, especialmente en un contexto de pisos pequeños y viviendas compartidas. Para abordar este problema, el consistorio ha anunciado una inversión adicional de tres millones de euros destinada a crear una red de intercambio de baterías. Este programa comenzará a funcionar ya este mismo año y permitirá sustituir una batería descargada por otra cargada en cuestión de minutos.
Un objetivo ambicioso: 20.000 ciclomotores eléctricos
La meta final es clara: incorporar hasta 20.000 vehículos eléctricos y reemplazar prácticamente todos los ciclomotores de gasolina que hoy circulan por la ciudad. Con este plan, Barcelona busca reducir ruido, emisiones contaminantes y mejorar la calidad del aire, al tiempo que moderniza uno de los segmentos más populares de su movilidad urbana.
El mensaje es directo: quien tenga un ciclomotor de gasolina y esté pensando en pasarse al eléctrico, ahora tiene un incentivo económico para hacerlo. Y, esta vez, con infraestructura pensada para que el cambio sea realmente viable.
Fuente | xataka.com
