La escalada de tensión en Oriente Medio tras los ataques a Irán está empezando a trasladarse al bolsillo de los conductores. El precio de la gasolina en España ronda ya los 1,50 euros por litro, después de varias semanas de subidas impulsadas primero por la incertidumbre geopolítica y, ahora, por el recrudecimiento del conflicto.
El mercado del crudo reaccionó con rapidez. El barril de Mar del Norte (Brent), referencia internacional para el precio de los combustibles en Europa, cerró la última sesión por encima de los 72 dólares, con un repunte cercano al 3% en apenas 24 horas. Este encarecimiento se suma a una tendencia alcista que ya venía registrándose desde días antes, cuando las amenazas cruzadas entre Washington y Teherán empezaron a tensar los mercados energéticos.
En las estaciones de servicio, la subida ya es perceptible. Conductores y profesionales del transporte asumen que el precio del litro de gasolina puede seguir aumentando en los próximos días si la situación no se estabiliza. Algunos usuarios reconocen que la escalada les ha pillado a contrapié y que haber repostado antes habría supuesto un ahorro inmediato.
El Estrecho de Ormuz, en el centro del riesgo global
Uno de los principales factores de preocupación es el impacto potencial sobre el tráfico marítimo de crudo a través del Estrecho de Ormuz, un paso estratégico por el que transita alrededor del 20% del petróleo que se consume en el mundo. La posibilidad de interrupciones en este corredor marítimo dispara el nerviosismo en los mercados, ya que cualquier bloqueo tendría efectos inmediatos sobre la oferta global de crudo.
Este punto neurálgico conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el océano Índico, y por él circulan cada día decenas de buques, una parte muy relevante de ellos petroleros. Un cierre prolongado o incluso restricciones parciales en el tránsito elevarían los costes logísticos y encarecerían el suministro de energía a escala mundial.
Impacto directo en el bolsillo y en el transporte
Para el sector del transporte y la movilidad, el repunte del combustible añade presión a unos costes ya elevados. Empresas, autónomos y usuarios finales temen que la escalada se traduzca en un nuevo episodio de encarecimiento sostenido, con impacto directo en tarifas, precios finales y en la competitividad del transporte por carretera.
A corto plazo, la evolución del precio del combustible dependerá de la respuesta de los mercados internacionales y de la duración de la tensión en Oriente Medio. Si el conflicto se prolonga o se agravan los problemas de suministro, el encarecimiento de la gasolina podría consolidarse en las próximas semanas, con consecuencias para la economía real y el consumo.
Fuente | lasexta.com
