Europa y muchas otras partes del mundo se han propuesto eliminar la contaminación generada por el tráfico. La idea es tan atractiva como compleja. Hay cientos de millones de vehículos de combustión circulando globalmente, y será sumamente difícil, por no decir imposible, erradicarlos por completo. El coche eléctrico se ha establecido como la mejor opción, pero aún existen diversos obstáculos logísticos y funcionales por resolver. Muchos conductores no tienen acceso a un punto de carga en casa, lo que les impide dar el paso de manera sencilla. La ciudad de Londres podría haber encontrado la solución ideal para todos estos problemas.
De hecho, el Reino Unido se ha convertido en uno de los líderes en cuanto a soluciones de carga. Los británicos, al igual que los españoles, tienen grandes dificultades para instalar un punto de carga en sus viviendas debido a que muchas no cuentan con garaje. Se calcula que en España, un 70% de los vehículos pasan la noche en la calle. No hace falta ir muy lejos para observar que la infraestructura de carga pública urbana es bastante limitada. Hay pocos puntos de carga. A diferencia de la red de carreteras, los puntos urbanos no requieren mucha potencia, ya que la idea es que los coches se recarguen durante la noche.
Aquí tienes una versión con sinónimos y ligeras variaciones:
Los puntos de carga urbanos son clave para ampliar el mercado de vehículos eléctricos
Los conductores de coches eléctricos en el distrito de Camden, en Londres, pronto verán resuelto su problema. El Ayuntamiento de la ciudad y la empresa escocesa Trojan Energy han alcanzado un acuerdo para la instalación de 570 puntos de carga urbanos. Estos cargadores de nivel 2 en la vía pública estarán operativos para 2026. En una primera fase, se instalarán 70 cargadores este verano, y la red irá creciendo a medida que se determinen las mejores ubicaciones. La expansión se basa en una exitosa prueba realizada desde 2022 que ha dejado muy buenas impresiones entre los propietarios de vehículos eléctricos.
La solución propuesta por Trojan Energy es realmente simple. Los cargadores de 22 kW están integrados en la acera, lo que hace que parezcan una solución provisional. Así se evitan los grandes y voluminosos puntos de carga que poco a poco han comenzado a aparecer en nuestras calles. El usuario necesita un adaptador para conectar el punto con el vehículo. Los cargadores están conectados subterráneamente a una fuente de alimentación. La empresa escocesa ha creado una aplicación que permite a los usuarios localizar los puntos disponibles, verificar su ocupación y consultar el historial de carga. En teoría, el proceso es tan sencillo como llegar, conectar el coche y empezar a cargar.
Parece una solución simple, lo es, pero requiere que todas las partes del proceso se involucren y lleguen a un consenso. La situación de la red de carga en España es muy compleja. La burocracia excesiva genera un retraso considerable a la hora de instalar y poner en funcionamiento un punto de carga rápida. En algunos casos, la espera puede prolongarse durante varios años. A veces, la situación roza lo absurdo y algunas grandes empresas están enfrentando las consecuencias. El tiempo medio para activar un punto de carga ultrarrápida en España puede alargarse hasta tres años, frente a los 18 meses de promedio que se necesitan en Europa. Una cifra que sigue resultando excesiva si realmente se busca que el coche eléctrico sea una alternativa viable frente a la combustión.
Fuente | hibridosyelectricos.com