China desarrolla la primera batería funcional de hidrógeno y abre una vía alternativa al litio

Un equipo de investigadores del Dalian Institute of Chemical Physics, dependiente de la Academia China de Ciencias, ha logrado desarrollar el primer prototipo operativo de una batería de iones hidruro capaz de funcionar a temperatura ambiente. El avance, publicado en la revista Nature, supone un hito en el ámbito del almacenamiento energético y abre la puerta a una nueva familia de baterías basadas en hidrógeno.

La demostración del prototipo ha sido sencilla pero significativa: el dispositivo ha generado electricidad suficiente para alimentar un diodo LED, confirmando la viabilidad práctica de una tecnología que hasta ahora se consideraba mayoritariamente teórica.

Una nueva química para el almacenamiento energético

A diferencia de las baterías de iones de litio, estas nuevas baterías utilizan iones hidruro (H⁻) como portadores de carga. El principal obstáculo histórico de esta tecnología ha sido el desarrollo de un electrolito sólido que combine estabilidad química, resistencia térmica y una conductividad iónica suficientemente elevada para un uso real.

El equipo chino ha superado esta barrera mediante un diseño innovador de electrolito con estructura core-shell. En este material compuesto, un núcleo de hidruro de cerio (CeH₃) está recubierto por una fina capa de hidruro de bario (BaH₂). Esta arquitectura permite mantener una elevada movilidad de los iones hidruro, al tiempo que refuerza la estabilidad estructural y química del sistema.

Resultados del prototipo

En la configuración experimental, la batería emplea NaAlH₄ como cátodo y CeH₂ como ánodo. El conjunto alcanza una tensión cercana a los 1,9 voltios y ha mostrado una capacidad específica inicial de aproximadamente 984 mAh/g. Tras 20 ciclos de carga y descarga, el dispositivo conserva unos 402 mAh/g, una degradación moderada teniendo en cuenta el carácter pionero del desarrollo.

La estructura core-shell del electrolito se perfila como uno de los elementos clave del avance, al permitir que la batería funcione a temperatura ambiente, un requisito indispensable para cualquier aplicación industrial o comercial.

Implicaciones para automoción y energía

Desde la perspectiva del vehículo eléctrico y del almacenamiento de energía renovable, este avance resulta especialmente relevante. Las baterías continúan siendo uno de los principales cuellos de botella en la transición energética, tanto por costes como por dependencia de materias primas críticas. La aparición de una tecnología viable basada en hidrógeno podría diversificar el ecosistema tecnológico más allá del litio y del sodio.

No obstante, el camino hacia la aplicación comercial es todavía largo. El prototipo no ha sido probado en ciclos prolongados, la escalabilidad industrial del electrolito sigue siendo una incógnita y la tensión obtenida resulta limitada para aplicaciones de alta potencia, lo que obligaría a configuraciones más complejas en serie.

Un paso estratégico, no inmediato

Pese a estas limitaciones, el desarrollo marca un punto de inflexión en la investigación de nuevas químicas para baterías. Aunque no se trata de una solución comercial a corto plazo, sí constituye una base sólida para futuras optimizaciones y un ejemplo del nivel de ambición tecnológica que está marcando la investigación energética a escala global.

Si esta línea de investigación logra superar los retos de coste, durabilidad y fabricación en masa, las baterías de hidruro podrían convertirse en una alternativa estratégica dentro del futuro mix de tecnologías de almacenamiento energético.

Fuente | hibridosyelectricos.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicaciones relacionadas

Comienza escribiendo tu búsqueda y pulsa enter para buscar. Presiona ESC para cancelar.

Volver arriba