El fabricante chino, líder mundial del sector, considera insuficiente su capacidad industrial prevista en Europa y estudia nuevas ubicaciones para ampliar su presencia. La escasez de ingenieros y técnicos cualificados se perfila como uno de los principales obstáculos para sus planes de expansión.
La electrificación del transporte está abriendo nuevas oportunidades para la industria europea de las baterías. Uno de los fabricantes que quiere aprovechar este crecimiento es CATL, el mayor productor mundial de baterías para vehículos eléctricos, que pretende aumentar su capacidad de fabricación en el continente más allá de las tres gigafábricas que tiene en marcha o en desarrollo.
Así lo ha explicado Matt Shen, director de CATL en Europa, quien considera que las instalaciones previstas en Alemania, Hungría y España no serán suficientes para atender la demanda futura. La compañía ya estudia posibles ubicaciones adicionales, aunque reconoce que existe un problema importante para materializar estos proyectos: la falta de personal con formación especializada en tecnología de baterías.
Tres gigafábricas y más de 160 GWh de capacidad prevista
CATL cuenta actualmente con tres grandes proyectos industriales en Europa. El primero está situado en Turingia (Alemania), donde la compañía opera desde hace tres años una fábrica con una capacidad de producción de 14 GWh.
En Hungría, el fabricante está ultimando las pruebas para poner en funcionamiento una segunda instalación, cuya capacidad prevista alcanza los 100 GWh. Se trata de uno de los proyectos más ambiciosos de la compañía fuera de China.
La tercera planta estará ubicada en España, junto a las instalaciones de Stellantis en Figueruelas (Zaragoza). El proyecto, desarrollado en colaboración con el grupo automovilístico, contempla una capacidad de producción de hasta 50 GWh y estará vinculado al desarrollo de vehículos eléctricos en Europa.
En conjunto, estas instalaciones permitirían alcanzar una capacidad prevista de 164 GWh. Sin embargo, Matt Shen considera que esta cifra no será suficiente para responder al crecimiento esperado del mercado y confirma que CATL está analizando nuevas localizaciones para ampliar su red industrial.
El crecimiento del vehículo eléctrico abre nuevas oportunidades
La expansión de CATL está vinculada a la evolución del mercado europeo. Entre enero y septiembre de 2026 se comercializaron 3,9 millones de coches eléctricos en Europa, un 30% más que durante el mismo periodo del año anterior.
Para la compañía, este crecimiento representa solo la primera etapa de un proceso de electrificación más amplio. El aumento de los vehículos eléctricos impulsará también la demanda de electricidad y, con ella, la necesidad de desarrollar sistemas de almacenamiento energético.
En este ámbito, CATL también busca reforzar su actividad mediante soluciones de almacenamiento estacionario, especialmente relevantes ante el incremento del consumo eléctrico y las necesidades energéticas de infraestructuras como los centros de datos vinculados a la inteligencia artificial.
Una tercera fase estará relacionada con la electrificación de los vehículos comerciales y pesados, un segmento que todavía avanza a un ritmo más moderado, pero que podría generar nuevas necesidades de baterías de alta capacidad.
Cooperación, energía y proximidad a los fabricantes
El director europeo de CATL identifica varios factores que condicionan la elección de nuevas ubicaciones industriales. Entre los más importantes destacan la cooperación con fabricantes y administraciones, así como la proximidad a los principales clientes del sector automovilístico.
La compañía también considera fundamentales la estabilidad normativa, la disponibilidad de energía, las infraestructuras logísticas y el acceso a proveedores industriales.
En este sentido, CATL reclama a las instituciones europeas un marco regulatorio «coherente, a largo plazo y estable» que permita planificar inversiones industriales de gran dimensión y desarrollar proyectos con garantías.
La proximidad a los fabricantes de automóviles también resulta determinante, ya que permite reducir las distancias de suministro y facilitar la integración de las baterías en los procesos de producción de los vehículos.
La falta de ingenieros y técnicos, el principal obstáculo
Pese a sus planes de crecimiento, CATL reconoce que existe una dificultad que no puede solucionarse únicamente mediante inversiones económicas: la falta de trabajadores especializados en la industria europea de las baterías.
«Lo más difícil es la gente», ha señalado Matt Shen, quien explica que Europa todavía no dispone de una bolsa suficientemente amplia de profesionales con experiencia en este ámbito.
La fabricación de baterías requiere conocimientos específicos de química, mecánica, ingeniería eléctrica y control de calidad, además de perfiles capaces de combinar varias disciplinas técnicas. Según las estimaciones trasladadas por el directivo, formar a estos profesionales puede llevar entre dos y tres años.
Para responder a esta necesidad, CATL está desarrollando acuerdos con universidades y centros de formación profesional, además de trasladar ingenieros chinos a sus instalaciones europeas para participar en la capacitación de los equipos locales.
La evolución de su fábrica alemana refleja este proceso: después de tres años de actividad, aproximadamente el 90% de su plantilla está formada por trabajadores europeos.
Europa necesita formación para acompañar la expansión industrial
Los planes de CATL reflejan que el desarrollo de una industria europea de baterías no depende exclusivamente de atraer inversiones y construir nuevas instalaciones. También requiere disponer de profesionales preparados para trabajar en procesos industriales altamente especializados.
La disponibilidad de talento técnico será un factor determinante para que proyectos como los de Alemania, Hungría y Figueruelas puedan alcanzar sus objetivos de producción y para que nuevas inversiones lleguen al continente.
En un contexto de crecimiento de la movilidad eléctrica y de la demanda de almacenamiento energético, la formación profesional y la colaboración entre empresas, universidades y centros educativos serán esenciales para consolidar una cadena de valor europea de las baterías.
Fuente | motor.es
