El fin del motor PureTech acelera el cierre de una histórica planta de Stellantis en Francia

La crisis generada por los motores PureTech sigue dejando consecuencias en la industria automovilística europea. Stellantis ha decidido poner fin a la producción de estos propulsores, una medida que desemboca en el cierre de la planta de Douvrin (Francia), activa desde hace más de medio siglo.

El origen de esta decisión se encuentra en los problemas técnicos detectados en estos motores, que provocaron numerosas averías y reclamaciones por parte de los usuarios. La compañía reconoció en 2025 fallos en el diseño, especialmente relacionados con el desgaste prematuro de la correa de distribución, lo que obligó a asumir reparaciones y ampliar garantías.

Más allá del impacto económico, el episodio ha afectado de forma significativa a la reputación del grupo, que ha optado por abandonar la denominación PureTech y sustituir estos motores por nuevas generaciones más fiables. Esta reorientación, junto con el avance hacia la electrificación, ha reducido la demanda de estos propulsores hasta hacer inviable su continuidad industrial.

Como consecuencia directa, Stellantis ha confirmado el cierre de la factoría de Douvrin, una instalación con 57 años de historia vinculada tradicionalmente a la producción de motores. La planta, que había ido perdiendo carga de trabajo en los últimos años, se encontraba ya en una situación delicada tras el cese de otros programas de fabricación.

La compañía ha iniciado un proceso de reubicación de parte de la plantilla hacia nuevas actividades, especialmente vinculadas a la producción de baterías, aunque todavía queda un número de trabajadores pendientes de recolocación.

Este cierre refleja un cambio estructural en el sector, marcado por el abandono progresivo de los motores de combustión y la transición hacia el vehículo eléctrico. Al mismo tiempo, pone de manifiesto los desafíos de competitividad de la industria europea frente a otros mercados con menores costes de producción.

El caso de Douvrin se suma a otros procesos de ajuste en el sector automovilístico, en un contexto de transformación que obliga a fabricantes y proveedores a redefinir su modelo industrial para adaptarse a las nuevas demandas del mercado.

Fuente | xataka.com  | Stellantis

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