El Consejo de Ministros ha aprobado un nuevo paquete de medidas orientado a impulsar la movilidad eléctrica y reforzar la competitividad industrial. Entre las principales iniciativas destaca el programa “Auto+”, que contempla ayudas directas de hasta 4.500 euros para la compra de vehículos eléctricos, híbridos enchufables y modelos electrificados.
Dotado con 400 millones de euros, el plan tendrá carácter retroactivo desde el 1 de enero de 2026 y estará dirigido a particulares, autónomos y pequeñas y medianas empresas. Con esta medida, el Ejecutivo busca dar continuidad a los incentivos previos y acelerar la transición hacia una movilidad más sostenible, al tiempo que apoya el desarrollo de la industria automovilística en España.
El esquema de ayudas prioriza criterios como el precio del vehículo y su origen de fabricación, con el objetivo de favorecer modelos más accesibles y producidos en Europa. Además, estas subvenciones podrán complementarse con incentivos adicionales de fabricantes y deducciones fiscales, lo que incrementa el atractivo para los compradores.
Junto a este programa, el Gobierno ha dado luz verde a una nueva convocatoria de compensación por costes indirectos de emisiones de CO₂ para la industria electrointensiva, con una dotación de 600 millones de euros. Esta línea de apoyo está dirigida a sectores con alto consumo energético, como la metalurgia, la química o el papel, y se amplía a nuevas actividades industriales.
Las empresas beneficiarias deberán comprometerse a mejorar su eficiencia energética o reducir su huella de carbono mediante inversiones específicas en un plazo determinado, reforzando así el enfoque hacia una economía más descarbonizada.
En paralelo, el Ejecutivo continúa avanzando en su estrategia energética con la adaptación de normativa europea para fomentar el uso de combustibles renovables, la electrificación del transporte y el desarrollo del hidrógeno verde.
Con este conjunto de medidas, el Gobierno pretende estimular tanto la demanda de vehículos eléctricos como la transformación del tejido industrial, en un contexto marcado por la transición energética y la necesidad de mantener la competitividad económica.
Fuente | eleconomista.es
