El mercado energético vuelve a tensionarse y con él los costes del transporte. Tras varias semanas de relativa estabilidad, el precio del diésel y la gasolina ha retomado la senda alcista, en un contexto marcado por el recrudecimiento del conflicto en el Golfo Pérsico y la persistente incertidumbre en torno al Estrecho de Ormuz, una vía clave para el suministro mundial de crudo.
El petróleo se dispara y rompe la tendencia a la baja
La cotización del barril de Brent, referencia en Europa, ha experimentado un fuerte repunte en los últimos días, pasando de niveles cercanos a los 90 dólares a superar nuevamente los 110 dólares, lo que ha tenido un impacto casi inmediato en los precios finales de los carburantes.
En España, esta tendencia ya se refleja en los surtidores. El diésel se sitúa en torno a los 1,736 euros por litro, mientras que la gasolina alcanza los 1,527 euros, rompiendo así la dinámica descendente que se había consolidado en semanas anteriores.
Aunque el incremento es todavía moderado, el sector asume que se trata de un cambio de tendencia que podría traducirse en nuevas subidas a corto plazo.
El Estrecho de Ormuz, en el centro de la crisis
El origen de esta nueva escalada se encuentra en el bloqueo del Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 30% del petróleo mundial. La falta de una solución diplomática y el aumento de la tensión geopolítica han devuelto la volatilidad a los mercados energéticos.
Las previsiones apuntan a un escenario prolongado de incertidumbre, lo que añade presión adicional sobre los costes operativos del transporte profesional.
Riesgo creciente de escasez en Europa
A la subida de precios se suma una preocupación añadida: la posible escasez de carburantes en Europa. Organismos internacionales ya han advertido de un deterioro en el equilibrio entre oferta y demanda, y algunos países comienzan a experimentar problemas de suministro.
En Francia, por ejemplo, entre un 3% y un 4% de las estaciones de servicio presentan ya dificultades para abastecerse de diésel o gasolina, una cifra que ha ido en aumento en los últimos días.
Aunque la situación aún no es crítica, el sector observa con inquietud una evolución que podría agravarse si el conflicto internacional se prolonga.
Estados Unidos también sufre la escalada
La tendencia alcista no es exclusiva de Europa. En Estados Unidos, los precios de los carburantes han registrado subidas significativas, con la gasolina acumulando incrementos relevantes en las últimas semanas.
Especialmente preocupante es el caso del diésel, cuyo precio se aproxima nuevamente a máximos históricos, reflejando el impacto global de la crisis energética.
Impacto directo en el transporte profesional
Para el sector del transporte y especialmente para los profesionales del taxi, este nuevo escenario supone un incremento directo de los costes de explotación, en un momento ya marcado por la incertidumbre económica.
Desde el ámbito asociativo se insiste en la necesidad de medidas de apoyo específicas que permitan amortiguar el impacto de la volatilidad energética y garanticen la viabilidad de la actividad en un contexto cada vez más exigente.
Fuente | autopista.es
