España refuerza las ayudas al vehículo comercial eléctrico, pero sigue por detrás de las grandes economías europeas

España ha avanzado en el impulso al vehículo comercial de cero emisiones, aunque mantiene una posición intermedia en Europa, lejos aún de países como Francia, Alemania, Países Bajos o Polonia, que destacan por un apoyo más ambicioso y estructural, según el último informe de ACEA.

El análisis, que evalúa los 27 Estados miembros en función de incentivos fiscales, ayudas directas, ventajas en el uso e impulso a la infraestructura, sitúa a España dentro del grupo de países con medidas activas, pero con menor intensidad en comparación con los mercados líderes.

En el caso español, las principales palancas incluyen beneficios fiscales como la exención del impuesto de matriculación para vehículos de bajas emisiones y bonificaciones en el impuesto de circulación para eléctricos en grandes ciudades. A ello se suman ayudas directas a través del programa Auto+, que alcanza hasta 5.000 euros para vehículos comerciales ligeros, y el despliegue del programa MOVES Corredores, dotado con 200 millones de euros para reforzar la red de recarga.

Sin embargo, el informe subraya que estas medidas, aunque relevantes, no alcanzan el nivel de profundidad de otros países europeos, donde la combinación de incentivos fiscales, subvenciones y apoyo a la infraestructura actúa como un verdadero motor de transformación del mercado.

Francia se sitúa entre los referentes al permitir una sobreamortización significativa para vehículos eléctricos e incluso de hidrógeno, mientras que Alemania combina ventajas fiscales a largo plazo con inversiones en infraestructura, incluyendo el desarrollo de una red de hidrogeneras.

También destacan Países Bajos, con programas específicos para vehículos pesados de cero emisiones y apoyo a la recarga empresarial, y Polonia, que sobresale por la amplitud de su paquete de ayudas, que incluye beneficios fiscales, subvenciones elevadas y fuertes inversiones en infraestructura energética.

El informe concluye que los países que lideran la transición no solo incentivan la compra, sino que reducen de forma significativa el coste total de propiedad y acompañan el cambio con redes de recarga robustas. En este contexto, España ha dado pasos relevantes, pero aún necesita intensificar su estrategia para converger con el grupo de cabeza europeo.

Fuente | faconauto.com

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