Finlandia ha puesto en funcionamiento en el municipio de Pornainen una de las mayores instalaciones comerciales de almacenamiento térmico mediante arena, una tecnología que busca aprovechar los excedentes de electricidad renovable y convertirlos en calor para la red de calefacción urbana.
El sistema, desarrollado por la empresa finlandesa Polar Night Energy para la compañía Loviisan Lämpö, utiliza 2.000 toneladas de esteatita triturada como material de almacenamiento. La instalación alcanza una capacidad de 100 MWh térmicos y permite conservar la energía durante periodos mucho más prolongados que las baterías electroquímicas convencionales.
Un gran almacén de calor
La instalación tiene aproximadamente 13 metros de altura y 15 metros de anchura. Su funcionamiento se basa en un principio relativamente sencillo: cuando existe electricidad abundante y barata, por ejemplo durante periodos de elevada producción solar o eólica, esa energía se utiliza para calentar el material almacenado en el interior.
Gracias al aislamiento del depósito, el calor puede conservarse durante días o incluso semanas. Posteriormente, cuando la demanda aumenta o producir calor resulta más caro, el sistema recupera esa energía mediante intercambiadores y la transfiere al agua de la red de calefacción.
En Pornainen, una única carga puede cubrir casi un mes de demanda de calefacción durante el verano y alrededor de una semana en invierno.
Menos dependencia de combustibles fósiles
La instalación sustituye parte del sistema de calefacción que anteriormente dependía de petróleo y biomasa. La antigua planta de biomasa permanece como respaldo para cubrir los momentos de mayor demanda.
Según las estimaciones de la compañía, el sistema ha permitido reducir alrededor de un 70% las emisiones de la red y disminuir aproximadamente un 60% el consumo de astillas de madera.
El municipio prevé que la batería pueda cubrir entre el 55% y el 60% de las necesidades de calefacción durante este año, frente al 30% registrado en 2025.
Una alternativa a las baterías de litio
Una de las principales características de esta tecnología es que no pretende competir directamente con las baterías de litio para almacenar electricidad destinada posteriormente a alimentar dispositivos o vehículos. Su principal aplicación es el almacenamiento térmico.
La utilización de arena o materiales minerales como medio de almacenamiento evita la dependencia de determinadas materias primas asociadas a las baterías electroquímicas y permite mantener la energía almacenada durante periodos prolongados.
Además, el sistema puede aprovechar los momentos en los que existe un exceso de generación renovable para producir calor y utilizarlo posteriormente cuando la demanda sea mayor.
El reto de aprovechar el calor
El modelo presenta, sin embargo, algunas limitaciones. La energía almacenada se utiliza principalmente como calor, por lo que convertirla de nuevo en electricidad resulta mucho más complejo y menos eficiente.
También existe un problema relacionado con la densidad energética: estos sistemas necesitan grandes volúmenes de material para almacenar cantidades significativas de energía.
Por ello, su aplicación parece especialmente interesante en redes de calefacción urbana, instalaciones industriales y grandes edificios, donde existe una demanda constante de calor.
La experiencia de Pornainen servirá ahora para comprobar hasta qué punto este modelo puede escalar y convertirse en una herramienta complementaria para aprovechar la producción renovable cuando la generación de electricidad supera la demanda.
Fuente | elperiodicodelaenergia.com
