La Unión Europea exigirá a partir del 18 de febrero de 2027 la incorporación obligatoria del denominado “pasaporte de baterías” en todos los vehículos eléctricos e híbridos enchufables comercializados en su territorio. Se trata de una nueva herramienta regulatoria que forma parte del Reglamento europeo de baterías aprobado en 2023 y que introduce mayores exigencias de trazabilidad, control y transparencia en este ámbito.
Este sistema funcionará como un registro digital individual asociado a cada batería, accesible mediante un código QR visible en el vehículo. A través de él, usuarios, talleres y autoridades podrán consultar información detallada sobre su ciclo de vida, composición y rendimiento, desde el origen de las materias primas hasta su reciclaje o reutilización.
El pasaporte incluirá tres grandes bloques de información. En primer lugar, datos sobre sostenibilidad y procedencia de materiales críticos como litio, cobalto o níquel, así como la huella de carbono generada en su fabricación y el porcentaje de material reciclado. En segundo lugar, especificaciones técnicas como capacidad, potencia o química de la batería. Por último, incorporará indicadores sobre el estado de salud (SoH), incluyendo historial de uso, ciclos de carga y nivel de degradación.
Desde el punto de vista regulatorio, la medida impedirá la comercialización de baterías que no cumplan con estos requisitos, lo que supone un endurecimiento de las condiciones de acceso al mercado. Asimismo, introduce nuevas obligaciones para fabricantes e importadores, que deberán asumir los costes de implementación del sistema, estimados entre 8 y 15 euros por batería.
La iniciativa responde a objetivos de economía circular y control ambiental, facilitando la recuperación de materiales y la posible reutilización de baterías en otros usos, como el almacenamiento energético. Sin embargo, también abre el debate sobre el impacto económico de estas nuevas exigencias regulatorias, tanto en los costes de producción como en el precio final de los vehículos.
En un contexto de creciente intervención normativa en el sector de la automoción, el pasaporte de baterías se suma a otras medidas que están redefiniendo el marco fiscal y regulatorio de la movilidad, con implicaciones directas para fabricantes, consumidores y contribuyentes.
Fuente | cope.es
