Las baterías de sodio dan un salto clave: resisten hasta 300 ºC sin riesgo de incendio

Un equipo de investigadores de la Academia China de Ciencias ha logrado un avance significativo en el desarrollo de baterías más seguras. Han creado una batería de ion-sodio capaz de eliminar la “fuga térmica”, uno de los principales riesgos de las actuales tecnologías, incluso bajo condiciones extremas de hasta 300 ºC.

Este hito supone un importante paso adelante frente a las baterías tradicionales. Mientras que las de litio pueden incendiarse o explotar en caso de sobrecalentamiento o daño, y las LFP destacan por su mayor estabilidad pero menor rendimiento, esta նոր tecnología combina seguridad y prestaciones sin compromisos aparentes.

Un sistema que bloquea el sobrecalentamiento

La clave del avance está en un nuevo electrolito no inflamable con capacidad de transformación. En condiciones normales funciona como un líquido que permite el flujo energético, pero al superar los 150 ºC se solidifica de forma inmediata.

Este cambio actúa como un “cortafuegos” interno: al volverse sólido, bloquea el movimiento de los iones y evita la propagación del calor, impidiendo así reacciones en cadena que podrían derivar en incendios o explosiones.

Durante las pruebas, las celdas fueron sometidas a condiciones extremas, incluyendo perforaciones y temperaturas muy elevadas, sin generar humo, fuego ni fallos críticos.

Seguridad sin perder rendimiento

A diferencia de otros desarrollos centrados únicamente en la seguridad, este prototipo mantiene niveles competitivos de rendimiento. La batería alcanza una densidad energética de 211 Wh/kg y funciona en un amplio rango de temperaturas, desde -40 ºC hasta 60 ºC.

Estas características la hacen especialmente interesante para su uso en vehículos eléctricos y almacenamiento energético en entornos exigentes, donde las baterías actuales suelen sufrir pérdidas de eficiencia.

Más baratas y con menos dependencia de materiales críticos

Otro de los puntos fuertes del sodio es su coste. Al no depender de materiales escasos como el litio, estas baterías podrían reducir significativamente los precios de producción, facilitando su adopción masiva.

Empresas vinculadas a este desarrollo ya están probando la tecnología en vehículos industriales, con resultados que apuntan a mejoras en consumo y autonomía.

¿El principio del cambio de paradigma?

Aunque las baterías de litio seguirán dominando en segmentos de altas prestaciones, el sodio gana terreno como alternativa más segura y económica. Todo apunta a que, en los próximos años, especialmente a partir de 2027, este tipo de baterías podría consolidarse en vehículos urbanos y sistemas de almacenamiento doméstico.

El avance marca un paso importante hacia baterías más seguras, accesibles y adaptadas a las nuevas necesidades de movilidad eléctrica.

Fuente | motor.es

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