El fabricante chino Xpeng ha dado un paso más en la carrera por el vehículo autónomo con el inicio de la producción en masa de su primer robotaxi. La compañía ya ha sacado su primera unidad de la línea de ensamblaje en Guangzhou y prevé comenzar pruebas piloto en la segunda mitad del año.
El proyecto se basa en el nuevo modelo GX y ha sido desarrollado íntegramente con tecnología propia, bajo estándares de conducción autónoma de nivel 4 (L4), lo que permitiría operar sin conductor en determinadas condiciones.
Un salto tecnológico… con interrogantes
El robotaxi de Xpeng apuesta por un enfoque diferente al de otros fabricantes: prescinde del LiDAR y de los mapas de alta definición, confiando en un sistema basado en visión y en un modelo de inteligencia artificial propio.
Según la compañía, esta arquitectura reduce la latencia de respuesta a menos de 80 milisegundos y mejora la capacidad de adaptación a entornos urbanos complejos. Sin embargo, este tipo de soluciones siguen generando dudas en el sector sobre su fiabilidad en escenarios reales y su capacidad para garantizar la seguridad sin redundancias adicionales.
Producción masiva antes de validar el modelo
Uno de los aspectos más llamativos es que Xpeng ha iniciado la producción en masa antes de completar la fase de validación comercial.
Aunque la firma asegura que comenzará pruebas piloto en los próximos meses, lo cierto es que el modelo de negocio del robotaxi sigue sin demostrar su rentabilidad en ningún mercado a gran escala.
Objetivo: eliminar al conductor en 2027
La hoja de ruta de la compañía pasa por alcanzar operaciones completamente autónomas sin conductor de seguridad a partir de 2027.
Un objetivo ambicioso que choca con la realidad regulatoria y operativa de muchos países, donde la implantación de este tipo de servicios todavía enfrenta importantes barreras legales, técnicas y sociales.
Experiencia premium… en un modelo aún por demostrar
Xpeng presenta su robotaxi como una experiencia de transporte “premium”, con elementos como asientos de gravedad cero, pantallas de entretenimiento y asistentes de voz.
Sin embargo, más allá del confort, el gran reto sigue siendo demostrar que este modelo puede ser seguro, rentable y aceptado por los usuarios en el día a día.
Un desarrollo que el sector observa con cautela
El avance de Xpeng confirma que la carrera por el robotaxi continúa acelerándose, especialmente en China. No obstante, también pone de relieve la distancia entre el desarrollo tecnológico y su aplicación real en el transporte público de pasajeros.
Para muchos actores del sector, incluidos los servicios tradicionales como el taxi, la clave no estará solo en la innovación, sino en garantizar un sistema sostenible, regulado y centrado en la seguridad del usuario.
Fuente | pressdigital.es
