La mayor empresa de refino del mundo reconoce que la demanda de combustibles para el transporte está perdiendo fuerza en China y prepara inversiones millonarias en nuevas energías y materiales.
La transición hacia una movilidad más electrificada está comenzando a modificar incluso los planes estratégicos de las grandes compañías petroleras. Sinopec, considerada la mayor empresa de refino del mundo, ha reconocido que la demanda de combustibles en China habría alcanzado ya su máximo, dos años antes de lo que la propia compañía había previsto.
El presidente de Sinopec, Hou Qijun, considera que el crecimiento de los vehículos eléctricos, junto con el desarrollo de las energías limpias y los objetivos de reducción de emisiones, está acelerando el cambio del modelo energético chino.
La compañía había estimado anteriormente que el consumo de petróleo alcanzaría su techo en 2027. Ahora, sin embargo, sus previsiones apuntan a que el pico de demanda se produjo en 2025.
La electrificación reduce la demanda de gasolina
Uno de los principales síntomas de este cambio se encuentra en el mercado de los combustibles para el transporte. Sinopec ha constatado un fuerte descenso de la demanda de gasolina durante el primer semestre del año, en un contexto marcado por el encarecimiento de los carburantes y, especialmente, por el rápido crecimiento de las ventas de vehículos eléctricos.
La evolución del mercado automovilístico está haciendo que una parte cada vez mayor de los nuevos vehículos vendidos en China ya no dependa de la gasolina para desplazarse.
Sinopec vendió el pasado año alrededor de 3,6 millones de barriles diarios de gasolina y diésel, principalmente dentro del mercado chino. Una cifra que continúa siendo enorme, pero que puede convertirse en un problema si la demanda de combustibles para el transporte mantiene su tendencia descendente.
La compañía se enfrenta así a una transformación de su propio modelo de negocio: menos dependencia de los carburantes tradicionales y mayor apuesta por actividades vinculadas a las nuevas energías y a productos de mayor valor añadido.
China anticipa un cambio en el mercado energético
El caso de Sinopec resulta especialmente relevante por el peso de China en el mercado energético mundial. El país asiático es el mayor importador de petróleo del mundo, por lo que una reducción estructural de su consumo podría tener consecuencias sobre la demanda internacional de crudo.
El avance del vehículo eléctrico es uno de los factores que están detrás de este cambio. La electrificación del transporte permite reducir progresivamente el consumo de gasolina y diésel y, al mismo tiempo, contribuye a los objetivos de reducción de emisiones del país.
Para Sinopec, la conclusión es clara: la evolución de la movilidad obliga a anticiparse al cambio en lugar de esperar a que la demanda de combustibles desaparezca.
Más inversión en nuevas energías y materiales
La compañía ha iniciado una profunda reorganización de sus actividades para adaptarse a este nuevo escenario. Entre 2026 y 2030, Sinopec prevé destinar aproximadamente el 20% de sus inversiones de capital, más de 30.000 millones de yuanes anuales —unos 4.460 millones de dólares—, a nuevas energías y nuevos materiales.
El objetivo es diversificar sus fuentes de ingresos y reducir progresivamente la dependencia del negocio tradicional del petróleo.
Entre sus planes se encuentran proyectos relacionados con las nuevas energías, los materiales químicos, los combustibles sostenibles para aviación y la reducción de los costes de refino, además de iniciativas destinadas a mantener sus capacidades de producción de hidrocarburos.
La compañía pretende completar más de 30 proyectos antes de 2030.
El petróleo pierde protagonismo frente a la electrificación
El giro estratégico de Sinopec refleja una transformación que va más allá de una compañía concreta. La progresiva electrificación del transporte está modificando las previsiones sobre el consumo futuro de petróleo, especialmente en mercados donde la adopción del vehículo eléctrico avanza con rapidez.
La compañía considera que, a largo plazo, el petróleo y el gas también deberán dar paso progresivamente a fuentes de energía con menores emisiones, en una transición que pasaría de modelos de altas emisiones de carbono a alternativas de bajas emisiones y, finalmente, de cero emisiones.
No obstante, el proceso no será inmediato. Sinopec continúa desarrollando proyectos relacionados con el petróleo y el gas, incluido el petróleo de esquisto, al mismo tiempo que explora nuevas oportunidades en sectores como el hidrógeno y la captura de carbono.
Una transformación que también afecta al sector de la automoción
La estrategia de Sinopec pone de manifiesto cómo el crecimiento del vehículo eléctrico está teniendo efectos que trascienden al propio mercado automovilístico.
A medida que aumenta el número de vehículos eléctricos, disminuye la necesidad de combustibles fósiles destinados al transporte por carretera. Este cambio obliga a las grandes compañías energéticas a replantear sus inversiones y buscar nuevas actividades capaces de compensar la pérdida progresiva de demanda de gasolina y diésel.
Para el sector de la movilidad sostenible, el movimiento de Sinopec supone además una señal del alcance que está adquiriendo la electrificación: el crecimiento del vehículo eléctrico no solo está transformando la forma de desplazarse, sino también las previsiones de uno de los mercados energéticos más importantes del mundo.
Fuente | eleconomista.es
